Oración para pedir por la salud de un niño

    Nuestros niños y los niños del mundo entero, son criaturas especiales. Los hijos de Dios que nos ha encomendado como padres terrenales para proteger y cuidar en el tránsito de esta vida. Estas joyas preciosas, frutos de nuestro amor y de la valentía de asumir el rol de padres, es lo más valioso para nosotros, por lo que cuando nos vemos compelidos a orar por su salud, nuestra fe, nuestro valor, nuestra esperanza, amor y caridad se elevan con poderosísimo fervor y entregamos nuestra alma en adoración al Señor.

    Oración para pedir por la salud de un niño

    Padre que estás en los cielos, poderoso y Omnipotente ser,

    agradezco la oportunidad de vida que me has brindado y el goce

    de esta maravillosa familia que me has bendecido en tener,

    Padre Eterno, conoces el infinito amor que te profeso y el amor

    inmenso que tengo por mi familia, Padre también tienes pleno

    conocimiento de lo que ahora me agobia, mi hijo amado

    se encuentra enfermo, y en su dolor y sufrimiento me pierdo yo también.

    Mi alma no ve sosiego, no hay calma en mi espíritu

    pues mi tesoro más preciado se encuentra descompensado.

    Padre maravilloso, hacedor de milagros y multiplicador de bendiciones,

    trae de nuevo para esta casa, la alegría de ver a nuestro tierno crío recobrar la salud,

    de verlo sonreír, correr por los pasillos y carcajear de felicidad.

    Haz Padre, que su sistema inmune responda frente a los ataques de esta enfermedad,

    que sus huesos se hagan resistentes y sus músculos recobren su poder.

    Padre, levanta a mi pequeño que se encuentra postrado, para que

    vuelva con alegría a sus clases y comparta con sus amiguitos,

    para que pueda crecer fuerte y protegido por Ti, y ser en un futuro

    un hombre de bien.

    Padre, escucha las súplicas de esta madre que teme perder a su pequeño,

    que sabe de los misterios que nos esperan, pero aún así confía

    en que tu mano misericordiosa se extenderá sobre este pequeño para

    sanarlo del mal que lo aqueja.

    Bendito Padre Celestial, te entrego mi corazón, mi vida y mi devoción,

    en el anhelo del restablecimiento de la salud de mi pequeño.

    En Ti confío, mi Dios,

    Amén.

    Para reflexionar

    Dios Todopoderoso no desampara a sus preciosos angelitos, que ha enviado a la Tierra a cumplir parte de la valiosa misión que es venir a conocer en carne y huesos la felicidad y la tristeza, el amor y la compasión, la salud y la enfermedad. Por lo que, aunque nos cueste en ocasiones aceptarlo, debemos estar conscientes en que las pruebas que nuestros pequeños enfrenten en esta vida, también forman parte de este plan maravilloso que Dios ha preparado para todos nosotros. Confiemos en Su santa voluntad y hagamos lo correcto en el cuidado y amor que les brindamos a nuestros hijos.

     

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